Osito Valiente dota a los servicios de emergencia de Madrid de peluches certificados que los sanitarios entregan a los menores que atienden. El niño se queda con el osito.
En una emergencia, un niño está asustado y muchas veces no entiende qué le está pasando. Unos lo expresan llorando o resistiéndose a que le toquen; otros, los más graves, se quedan callados. En ambos casos, cada minuto que el sanitario dedica a calmarlo es un minuto que no dedica a atenderlo.
Un peluche no cambia el estado clínico de nadie, pero sí el rato que el niño pasa dentro de la ambulancia. Deja de mirar la herida y mira al oso, se calma, y el sanitario puede trabajar con más tranquilidad. No es una idea nueva: en Alemania una asociación lo hace desde 1994 y supera los 250.000 peluches entregados.
En la fase prehospitalaria de Madrid esa dotación no existe todavía. Eso es lo que queremos cambiar.
Certificado y norma EN-71. Peluches nuevos, nunca de segunda mano.
Envasado individual. Sale de su bolsa delante del niño.
Sin publicidad de empresas en el peluche. Es un juguete, no un soporte.
Empresas y particulares pagan los peluches. El servicio de emergencias no paga nada y no asume gestión.
Compramos a proveedores que acreditan certificado CE y envasado individual. Sin ese papel, no compramos.
Las cajas se entregan al servicio. El reparto lo hacen los sanitarios, durante la asistencia.
Cien por cien de lo donado va a peluches.
Es la vía más rápida para que los primeros ositos lleguen a las ambulancias.